miércoles, 24 de diciembre de 2014

Oxford: bicicletas bajo la lluvia

Oxford, 29 de enero de 2014

Hoy visitamos la pequeña ciudad de Oxford. Tomamos el Great Western que contaba con wi fi gratuito en todo el recorrido. Salimos de la terminal Paddinton y llegamos luego de una hora. Y llovía... lluvia finita y persistente que parecía aguanieve. De todas formas, armados con nuestros precarios paraguas parisinos, optamos por hacer el recorrido a pie. Si bien había un bus que ofrecíaun recorrido circular por los highlights de Oxford (costaba unas 7 libras) optamos por caminar.

Y bajo aquellas condiciones, entonces, visitamos las pintorescas calles de Oxford y vimos el encanto del canal bordeado de muros de antiguas piedras, y los círculos que las gotas de lluvia marcaban en el agua bordeada de esquelética vegetación invernal.

Caminando por las calles, entramos en el patio de un College que permitía el acceso silencioso a los visitantes. Que hermoso lugar. Olía a lavanda y tierra mojada. Que delicioso debe ser estudiar en semejante escenario.

El patio de un College

Durante el recorrido, dimos con el hall de Oxford en donde había un pequeño museo en el que se contaba la historia de la ciudad. Allí pudimos ver como emepezó todo desde los tiempos antiguos, la ciudad amurallada, la decadencia de las abadías, la ampliación de la ciudad cuando los profesores pudieron casarse y tener familias, la desaparición de las murallas, las fábricas de mermelada y la llegada del ferrocarril. El amable relato de una voluntaria nos introdujo en historia, mosatrándonos la colección de mapas cronológicos y algunos objetos que se encontrababan en el pequeño museo. Nos llamó la atención un fragmento de antiguo pavimento, hecho con huesos de vaca. Una pantalla interactivamostraba también un paseo virtual por Oxford en bicicleta... 

Las bicicletas merecen nota aparte ya que pese a la lluvia, eran miles de bicicletas, estacionadas o circulando. Con alforjas o canastitos, cascos y chalecos, las bicicletas tienen más derecho que los autos (hay calles exclusivas para ellas) y sospechamos incluso que las bicis tiene aun mas derecho que los peatones.

Bicicletas estacionadas en Oxford

Entramos también un mercado cubierto, que como siempre, sorprende por su prolijidad y aromas delicados... incluso rodeando una pescadería!

Entramos a una Iglesia, pisando con respeto algunas tumbas... de hecho, vimos varias lápidas de piedra bordeando los templos.

Recorrimos por un rato más bajo la lluvia, los recovecos de las calles y la imponente biblioteca. De regreso en la estación compramos unas deliciosas pastrys y almorzamos mientras esperábamos el tren.

El tren de regreso tuvo una demora anuciada a mitad del trayecto (unos 15 minutos) por una falla de software que obligaba a la operación manual. Por supuesto, pidieron todas las disculpas del mundo. Demasiadas, diría.

Para la tarde teníamos tickets para "El fantasma de la Opera" en el Her Majesty's Theatre. Estsbamos ubicados en el Royal Circle, digamos en el primer piso. La ubicación era excepcional a no ser por una columna que nos restringia la visión. Luego vimos que la entrada de decía con letra relativamente pequeña "Restricted view". Conjeturamos que por el modo en que se seleccionaban las localidades por internet, esto no resultaba tan claro para nosotros. En cualquier caso, no acabó siendo problema porque quedaron  dos butacas libres a nuestra izquierda... y bueh...


La puesta del fantasma es espectacular y nos encantó... salimos tarareando el tema principal y caminando nos equivocamos hasta encontrar el London Eye iluminado. Asi que volvimos al camino correcto, comprobando ya que todos los restaurantes estaban cerrados o por cerrar. Solo quedó ir al Tesco para comprar algunos snacs.Y seguía lloviendo.

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