martes, 23 de diciembre de 2014

De los lujos del Rey Sol al esplendor del gótico de Notre Dame

Paris, 26 de enero de 2014

El plan del día era visitar el famoso palacio del rey sol, asi que resolvimos ir hacia Versalles. Pero no fue fácil. Primero porque el servicio de RER no fuicionaba y era necesario el plan B del tren. El tema fue que tuvimos la pésima idea de preguntar y dado que nuestro francés es nulo y la vocación de servicio francesa deja bastante que desear, nos madaron para otro lado, por lo que nos complicamos bastante hasta que entendimos como llegar.

Finalmente combinamos con un tren suburbano. La estación de Montparnase es un poco más desordenada que las terminales inglesas, la información se presenta más confusa y uno duda sobre cual es el tren correcto. Párrafo aparte merecen los baños públicos... no me parece mal que se cobre por su uso... pero no resulta razonable, entonces, que no estén realmente limpios.

Finalmente tomamos un tren que tardó unos 25 minutos ya que paraba en todas las estaciones intermedias. Subimos al segundo piso para ver mejor el paisaje de casitas apiñadas y las estaciones de los suburbios. Turistas chinos o quizá japoneses, con la misma cara de desorientación que nosotros, trataban de ubicarse con google maps en chino... porque claro, el mapa que nos habian dado, no marcaba las estaciones intermedias.

Para mal o para bien llegamos a Versalles en peregrinación caminando la decena de cuadras que nos separaba del palacio. 

Entrada al palacio de Versalles


¿Qué se puede decir de Versalles que nose haya dicho? El lujo imponente, aun cuando el estilo recargado este en las antípodas de lo que hoy consideraríamos elegante, te deja pasmado. Solo las pinturas son lo suficientemente impresionantes como para considerarlo un lugar de lujo excesivo. Se nota además que cuesta mantenerlo: la restauración es una tarea permanente y se ve que siempre estan trabajando. Sin embargo, ni luce impecable ni ofrece los adicionales didacticos interactivos propios de los británicos...

Lujos de Versalles

Hay un servicio de comidas rápidas, no tan bueno como caro... difícil conseguir un lugar limpio. Los baños son pocos y eso que era temporada baja.. al final se largó la lluvia, asi que los jardines los vimos poquito y rapidito... mientras evocabamos bajo la lluvia a Alicia en el país de las Maravillas, entre los árboles cónicos del jardin Frances. Lamento decir que pese a la deliciosa evocación literaria, los jardines no olían lo suficientemente bien, de hecho, lo que sentíamos nos hacía recordar a las piedritas (mojadas) de la caja sanitaria de nuestro gato... si, sí. Todos coincidimos al respecto... suponemos que habrá alguna explicación científica al respecto..

Jardines de Versalles bajo la lluvia

El regreso fue más simple porque tomamos un tren rapido sin paradas intermedias. Sobre la marcha, mientras combinamos con el metro, decidimos volver al barrio latino y sus inmediaciones. Al salir del metro nos encontramos con la misma lluvia por lo que invertimos algunos euros en un paraguas-souvenir, de esos que venden en las tiendas para turistas y como habríamos comprobado solo jnas hiras más tarde, no de muy buena calidad. No obstante, un poco más protegidos, nos dispusimos a ingresar a Notre Dame

Creo sinceramente, que Notre Dame es uno de los templos religiosos más hermosos que he conocido, rivalizando con York Minster y la Mezquita Azul. Como hace 15 años volvió a parecerme una belleza que impone su espiritualidad más allá de las hordas de turistas que sacan fotos (sin flash)y elevan progresivame el murmullo ambiente hasta que un altavoz pide respecto y silencio. 
Interiores de Notre Dame

El ingreso a Notre Dame es gratuito. No sé si es buena idea... hay alguna muestra paga (el tesoro, por ejemplo) y audioguias por 5 euros. Pero la cantidad de gente circulando es enorme... y eso que es baja temporada. Solo un detalle me llamó la atención, algo que no recordaba de mi anterior visita... los confesionarios sobre los altares laterales como oficnas separadas por cristal y fieles en espera para ser atendidos por el Sacerdote... y todo eso, en medio de la marea de gente, admirando el escenario de la obra de Victor Hugo.

Saliendo de NotreDame, quisimos tomar un café, tras dar algunas vueltas, entramos a un cafe bastante sucio que por algo estaba bastante vacío..

Finalmente, antes de regresar al hotel hicimos un recorrido exploratorio a terminal de Gare du Nord, desde la cual, pasado mañana, saldriamos rumbo a Londres en el Euro Star. Cuestión de calcular los tiempos de viaje y decidir si conviene más caminar o combinar con el Metro. Caminando hasta el canal de La Villete un ventarrón me embolsó el paraguas y me puso de mal humor. Con ese ánimo, decidimos que quizá la mejor idea será tomar el Metro es día. Veremos.


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