miércoles, 24 de diciembre de 2014

La capital Galesa

Cardiff, 30 de enero de 2014

Hoy decidimos visitar Gales, para lo cual, tomamos en tren que, otra vez, partía de la termina de Paddinton. El tren, también de Great Western, llevaba muy pocos pasajeros. El viaje fue cómodo y tranquilo, llegamos a Gales en unas dos horas.

Ingreso al castillo de Cardiff

El día bastante nublado y neblinoso, no nos permitió apreciar con justicia la ciudad, que nos pareció bastante gris.. una especie de Glasgow, pero menos opulenta y lujosa. De la calle principal nos dirigimos la castillo de Cardiff, muy interesante para visitar ya que ofrece información interesante desde los tiempos en que fuera una muralla romana, las invasiones normandas, hasta los lujosos tiempos vicotrianos en donde la fascinación por la revolución tecnológica se contrapone a la idealización de los tiempos medievales, y los túneles que mucho más tarde sirvieron para que la población civil pudiera cubrirse de los bombardeos en la segunda guera mundial. El paseo por estos pasillos, recrea los sonidos y ofrece alguna escenografía que recuerda esos terribles momentos, bastante traumáticos, por cierto.

El Torreón de Cardiff

El torreón de antiguo castillo medieval es una ruina parcialmente reconstruida que resulta especialmente interesante porque se encuentra sobre una loma importante y rodeado de u foso con agua, parece, en efecto, un castillo arquetípico. Por las empinadas escalerasen caracol, puede subirse hasta la parte más alta y tener una vista amplia de la ciudad... no fue tanto en nuestro caso, porque la visivilidad del día, dejaba bastante que desear. Se distinguía sí, con claridad, el imponente Milenium Stadium.

La mansión victoriana construida mucho despues,en estilo neogótico, es creo, una idealización medieval. Destaco especialmente una bellísima a bibloioteca...en la chimena, una interesante presentación de las lenguas "antiguas" (griego, asirio, hebreo, jeroglífico y runico) capturó por un ratonuestra atención.

Terminada la visita, almorazamos en el restaurante de castillo, ya que era rico y accesible. Compramos varios artículos de merchandising, hasta ahora las cosas más bonitas que encontramos en el viaje. Entre ellas, cruces celtas y un peluche dragón que se suma desde ahora a nuestro viaje.


Dado que ya comenzaba a caer la tarde, volvimos por la calle principal, de regreso a la estación de tren. No aprendimos casi nada de galés y eso que toda la cartelería y los mensajes alto parlante eran insistentemente bilingües. En el tren ya, camino a Londres, vimos como la noche cerraba la jornada.

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