miércoles, 24 de diciembre de 2014

Buscando a Turner en el Tate Britain

Londres, 31 de enero de 2014

Día muy lluvioso, ideal para descubrir el auténtico Londres, bajo la lluvia... así arrancamos por la rivera del Támesis desde City of London hasta City of Westminster. Es interesante observar la fluída cantidad de ciclistas bajo la lluvia con sus pilotines amarillo fluo...

Caminado así, llegamos al Tate Britain, gratuito aún como todos los museos nacionales aquí. Como reza el slogan, pueden apreciarse aquí 500 años de historia del arte británico, obviamente, la colección de Turner, vale realmente la pena. Y las obras de Moore (sobre las que cierto director había dicho que sus obras ingresarían en el Tate solo sobre su cadaver) valen realmente la pena. El museo puede recorrerse en dos horas... pero en rigor, es medio museo... la otra mitad se completa en el Tate Modern, que habíamos visitado en otro viaje. Para finalizar la vista, compre un delicioso librito sobre los pre-rafaelistas.

Un auténtico Turner

Luego quisimos ir hasta Hyde Park en bus. Los buses, integrados al sistema de transporte de Londres, utilizan la Oyster Card, pero a diferencia del underground, solo se debe marcar una vez, ya que es un sistema de tarifa única (el sistema de subte, descuenta todo el importe en el primer escaneo y luego retorna la diferencia en el fichaje de salida, ya que las tarifas difieren según el recorrido y el horario)

Bajamos con lluvia en Marble Arch... The Speaker Corner estaba siendo refaccionada y el Pizza Hut donde habíamos cenado en el viaje anterior, había cerrado... el local estaba siendo transformado. Caminamos por Oxford Street para hacer algunas compras. Cuando llegamos a Picadilly Circus, hubiera estado completamente oscuro, si no hubiese sido por los espectaculares carteles publicitarios luminosos.

Picadilly Circus al anochecer un día de lluvia

El cielo fue poniendose más negro y las ráfagas de viento comenzaron a hacer un poco más complicada la caminata, nos acercamos a la orilla de Tamesis, la iluminación reflejando sobre las aguas ¡nos hacía sentir adentro de un Turner! Aún asi, y dando algunas vueltas llegamos a London Bridge (Si, el de la canción)... junto al imponente edificio... desde donde obtuvimos una hermosa vista de Tower Bridge. Finalmente, esquivando los prestigiosos fantasmas de la legendaria Torre de Londres, nos sumergimos en underground, para regresar a Blackfriars. 

Hacía frío y seguía lloviendo.

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