jueves, 8 de enero de 2015

Excursión al Gran Cañón del Colorado

Las Vegas, 5 de enero de 2015

Nos levantamos alrededor de las 5 de la mañana, todavía de noche, para encontrarnos con el microbus que nos llevaría de excursión al Gran Cañón del Colorado. Puntualmente nos encontramos con nuestro guía que luego pasó a buscar a otras cinco personas junto a las cuales comenzamos la larga travesía. El plan suponía en total unas 600 millas: cuatro horas de ida y cuatro horas de vuelta. La distancia asustaba pero hay que tener en cuenta que las rutas norteamericanas son, principalmente, autopistas...

La primera parada fue para desayunar ¿qué podría ser más típico americano que un McDonalds rutero? En verdad no estuvo nada mal…!

Tomando la ruta interesatatal 93 norte, el primer punto de interés fue la presa Hoover Dan, sobre el río Colorado, a 48 kilómetros de Las Vegas.  La presa se encuentra exactamente en la frontera entre Nevada y Arizona. Es una impresionante obra de ingeniería que data de los años 30 y que por muchos años fue la más grande del mundo. El lago que da lugar se llama Lake Mead y supimos que de sus aguas se abastece no solo Las Vegas sino también la ciudad de Los Ángeles. Si bien la obra fue realizada en primer lugar para controlar el río Colorado, la producción de energía, es hoy su segundo propósito. Las Vegas, utiliza además mucha de la energía solar del Ivanpah Solar Electric Generating System, ubicada en el desierto de Mojave.

Hoover Dam


La vista fue excusa para hablar de la sequía actual que afecta toda California y las inundaciones que hace algunos años con “La Niña” dejaron las marcas haciendo subir en exceso en el nivel de las aguas.

Luego cruzamos el puente junto a la presa para atravesar el rio Colorado e ingresar en el estado de Nevada. Así, continuamos hasta Kingman donde llegamos mítica ruta 66 y el pequeño parador de Seligman que inspiró a la película Cars. 

Cruzando la Histórica Ruta 66
 La parada, con mucho de nostalgia, fue el momento ideal para sacarnos muchas fotos e imaginar como se gestaba la idiosincracia nortemericana a princpios del siglo XX al ritmo de la prosperidad de una pujante clase media…

Un parador que homanajea la histórica ruta 66
El viaje continuo directamente hacia Gran Cañón por la ruta 40, acutualmente la segunda ruta de más extensión de los Estados Unidos. Tras dejar atrás el desierto, el paisaje comenzó a cambiar con los pinos Ponderosa y otras especies. Llegando al Kaibab National Forest, nos encontramos con Willimas, un pueblo que debe su fama a ser el punto del cual, historiamente partía el tren con destino al Gran Cañón. Allí, cambiamos a la ruta 64, para ingresar al parque por el sur, única posibilidad durante el invierno.

El parque del Gran Cañon había recibido una importante nevada hace unos pocos días, por lo cual, habían cancelado excursiones la semana pasada… pero hoy el día era ideal.



Tres vistas del Gran Cañón
Tras ingresar al parque nos acercamos al mirador principal. El Gran Cañon vale su fama. Es, simplemente, increíble.

Como estaba pautado, realizamos un picnic con el mejor de los escenarios y luego realizamos una caminata por el sendero que nace en el centro de interpretación. En uno de los miradores de este tamo, un grupo de personas cantaban canciones religiosas en círculo. Obviamente tenían propósitos evangelizadores… pero qué importa? El efecto era realmente místico...

Después observamos el cañón desde un segundo ángulo que permitía observar más claramente la falla tectónica que dió lugar al curso del río, y el sendero de 12 millas cuesta abajo que sin duda, con el tiempo necesario, parecía un plan ideal.

Para entonces ya eran cerca de las cuatro de la tarde por lo cual fuimos a un tercer mirador que, además de una vista más clara del río colorado, adicionalmente, nos ofreció una espectacular puesta de sol. Los cambios de color, los juegos de tonalidades… en fin, se nos acabó la memoria de la cámara de tantas fotos que sacamos…

Tras la puesta del sol, emprendimos el regreso. Llegamos a las 10 de la noche a Las Vegas para ver, desde lejos, el esplendor neón de la ciudad del Pecado, pero con el sabor del Gran Cañón aún fresco en los pixeles de nuestras cámaras.


La puesta del Sol en el Gran Cañón

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