miércoles, 4 de enero de 2017

Experiencia Amish en el condado de Lancaster

4 de enero, King of Prussia

En Lancaster, Pensilvania, existe una comunidad Amish muy importante y, dado que nos lo habían recomendado, decidimos visitar la zona.

Distribución de la Población Amish

En lo personal creía que me encontraría una puesta en escena estilo norteamericano o un lugar irritantemente anacrónico hasta el limite de lo ridículo o molesto... sin embargo, debo decir que nada de eso encontramos. Todo lo que vimos me resultó encantadoramente auténtico.
Paseando por el condado de Lancaster

Los amish son básicamente una comunidad cristiana anabaptista (creen que el bautismo debe realizarse en la adultez ya que un niño no puede manifestar su fe). En general uno piensa en los amish y en los menonitas como un mismo grupo pero, en realidad, son dos comunidades con alguna diferencias entre sí, de acuerdo a lo que aprendimos en un centro de interpretación…

Granja Amish

Haciendo algo de historia, supimos que los inmigrantes amish llegaron al área de Lancaster durante el siglo XIX y hacia 1900 no eran más de 500 adultos. Pero desde 1950 la población amish se ha duplicado cada aproximadamente 20 años. Actualmente unos 57000 amish residen en el condado de Lancaster (la mitad de ellos son menores de 18 años). Se explica este extraordinario crecimiento demográfico por el gran sentido de identidad (por lo que gran cantidad de jóvenes permanecen en la comunidad) y la cantidad de niños por familia, que promedia los siete hijos. Pese a este crecimiento, hay entre los amish cierta tendencia a la endogamia, por lo que se observan enfermedades hereditarias que tienden a tener mayor incidencia en las comunidades amish que en la población en general.

Buggie (carro típico amish)

Amish y menonitas hablan entre ellos un dialecto del alemán (dutch) e identifican a los foráneos como “the english”, es decir, foráneos que no hablan inglés. Son educados al margen de la currícula “oficial” y solo completan la escolaridad primaria. Con respecto al cuidado de la salud, no tienen prejuicios ni tabúes (como sí lo tendrían los testigos de jehová, por ejemplo) y acuden a profesionales no-amish para ello. Sin embargo, tienden cierta preferencia por las medicinas alternativas… Creo hay algo de hippie entre los amish, algo de resistencia al sistema que se percibe, sutilmente, en la atmósfera de los lugareños. Y quizá eso sea lo que hace al lugar más agradable que hóstil... generando cierta empatía entre los turistas que los visitamos...
Bicicletas amish sin pedales
Los amish son una comunidad con arraigadas convicciones religiosas de raíces protestantes y en su gran mayoría, se dedican a la actividad agropecuaria (aunque no de forma exclusiva). Se los conoce por su vocación de conservar las tradiciones la resistencia al uso de tecnología moderna. Sin embargo, esta resistencia a la tecnología tiene siempre el objetivo de conservar fuertes vínculos comunitarios, y en lo que respecta a los amish de Lancaster (quizá los más progresistas entre los amish del mundo) esto es moderado, ya que utilizan la energía eléctrica, plomería para baños internos, automóviles (que no sean de su propiedad) o teléfonos (aunque no los instalan en sus casas). Producen productos de granja y hermosos objetos artesanales (especialmente increíbles “quilts”) que comercializan bajo una leyenda bastante comercial: “made by amish”. ¿Qué decir? Son amish, pero también son americanos.

"Quilt": artesanía amish
En síntesis, el paseo por el condado tiene cierta atmósfera deliciosa, huele a manzana y a canela y por momentos parece una pulcra imagen detenida en el tiempo, sin llegar a ser una prefabricada postal romántica. Las vestimentas uniformadas, las chicas, con sus cofias de tul, los buggies (carruajes con caballos) y las bicicletas sin pedal circulan junto a los autos en armónico respeto...
Pasamos un buen rato por las tiendas, mirando artesanías, productos de repostería atendidos por verdaderos amish sonrientes, dulces y amables.
Almuerzo en "Bird in Hand" (Azucarera con forma de buggy)
Seguramente estas comunidades inspiraron a Night Shyamalan en “La Aldea” (The Village), pero por cierto, nada se percibe de tenebroso o claustrofóbico en el condado de Lancaster. Creo que, por perturbador que resulte, es bastante razonable entender que los amish eligen ese estilo de vida, simplemente, porque son libres...

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